Ritual
Encender el sol: el solsticio en el Cerro de la Estrella
Antes del amanecer del 21 de diciembre, fuego, copal y danza para recibir la luz en el cerro del Fuego Nuevo.
Todavía es de noche cuando el fuego empieza a crecer. Alrededor, sobre la tierra, hay flores de cempasúchil, frutas, pan y sahumerios. Abajo, la Ciudad de México sigue encendida, millones de luces que poco a poco se apagan frente al azul del amanecer.

El Cerro de la Estrella fue para los mexicas un lugar central: ahí se encendía el Fuego Nuevo cada 52 años, cuando terminaba un ciclo y había que asegurar que el sol volviera a salir. Hoy, cada solsticio de invierno, grupos de danzantes y familias suben a recibir el día más corto del año.
La luz llega de lado
Cuando el sol aparece entre los volcanes, la escena cambia por completo: el humo del copal se vuelve dorado, las siluetas se recortan contra el cielo y los estandartes brillan a contraluz. Son pocos minutos, y en ellos se decide casi todo.

Para fotografiarlo hay que llegar de noche, conocer el lugar y saber dónde no estorbar. La danza es una ofrenda, y quien fotografía es un invitado.
